Infiel…Otra vez!!!

Infidelidad: incumplimiento del compromiso de fidelidad.

Hace referencia a las relaciones afectuosas del tipo romántico, a corto o largo plazo establecidads con personas distintas del vínculo oficial que a menudo se mantienen en secreto por considerarse como una amenaza a la institución familiar. Carencia  de lealtad o quebrantamiento de la misma, hacia cualquier compromiso moral  como la religión, la amistad, el matrimonio (adulterio) o cualquier otra relación amorosa o erótica.

Según observamos en el diagrama, el individuo en el centro mantiene por lo menos dos relaciones amorosas paralelas.

Las líneas azules representan dos relaciones “formales” u “oficiales”, cada una de las parejas en los extremos desconoce la existencia de la otra.

La línea punteada y en rojo en la parte inferior muestra una relación “no oficial” en la cual se puede conocer la existencia de la persona involucrada.

Las línea punteada y en rojo en la parte inferior muestra una relación “no oficial”, en la cual se puede conocer la existencia de la otra persona involucrada.

La infidelidad es un acto cometido por una de las partes en la pareja que rompe uno de los pilares de la misma, la fidelidad. El descubrimiento de la situación genera una gran cantidad de emociones negativas, que llevan a la persona engañada a quitar su confianza de la persona que rompió el acuerdo establecido entre ambos, ya que  mantener una relación paralela a la existente no solo implica engañar o quebrantar un código moral, sino que también lastima, hiere y destruye a la otra persona.

Sus causas generalmente tienen que ver con una insatisfacción personal generada por conflictos sin resolver, personales o de pareja, la tendencia es la evitación o evasión. La insatisfacción es fruto de miedos, inseguridades, baja autoestima, dependencia emocional, celos e indecisiones que hacen que la vida vaya pasando sin ningún aliciente ni sentido personal, ya que se dificulta afrontar, resolver y decidir frente a situaciones que no le permiten la plenitud o felicidad. En este punto la relación se hace distante, fría y monótona.

Son cada vez mas comunes los casos de separación y divorcio; en la biblia también de esto se habla, por ejemplo Oseas, el profeta, era un hombre sensible y tierno, que anhelaba el amor y Dios le manda casarse con una mujer que lo iba a engañar una y otra vez, pero por el gran amor que le tenía la perdonó y la amó aún más, Dios usa esta experiencia para hacerle entender como se sentía El por la infidelidad de su pueblo.

De la misma manera en que Oseas perdonaba a su esposa vez tras vez, Hoy Dios lo hace  con nosotros, porque nosotros siéndole infieles, El nos amó y perdonó. Podríamos preguntarnos en qué le somos infieles a Dios? Cuando en nuestro corazón hay otras cosas, como dinero, familia, bienes, trabajo, vicios, etc. ocupando el primer lugar, el que debería ocupar Dios, es ahí cuando entristecemos su corazón siendo infieles, pero El en su gran amor nos perdonó y se sacrificó por nuestra infidelidad, porque dice en la biblia:   “P orque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado su hijo unigénito para que todo aquel que en El cree no se pierda más tenga vida eterna”. Ya justificados por ese sacrificio, tenemos cada día una nueva oportunidad de rendirnos ante su presencia y darle el primer lugar en nuestro corazón, teniendo plena certeza de que su fidelidad, y por lo tanto su bendición, nos acompañan todos los días hasta el fin.

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