Qué dice mi canción?

 Cuando una mujer de cierta tribu de África descubre que está embarazada, se va a la selva con otras mujeres, y juntas rezan y meditan hasta que aparece la “canción de la nueva criatura”

Cuando nace el bebé , la comunidad se junta y le canta su canción.

Luego , cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción.  Cuando se convierte en adulto, la gente se junta nuevamente y canta.

Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando su alma está por irse de este mundo, la familia y los amigos se aproximan y, al igual que en su nacimiento, cantan su canción para acompañarlo en el “viaje”.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la que se canta la canción.   Si en algún momento de su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado  y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección de las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el afianzamiento de su verdadera identidad.

Esto me lleva a pensar en nuestro origen, nuestra verdadera identidad, nuestra canción que relata de qué manera nos formó Dios a su imagen y semejanza.

Cuando dimos la espalda a Dios en el huerto de Eden, lo que perdimos fue nuestra identidad, nuestro propósito.

Así como lo hace esta tribu africana hoy recordando su identidad, Dios envió a su Hijo para que llevara sobre sí nuestro castigo y a través de su amor recuperemos nuestra verdadera identidad.

Colosenses 2:13-16ª

“… os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos,  habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El.  Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez…”

 Dios nos  busca para reconciliarnos con El.   Por  Cristo fuimos reconciliados con el Padre,  en amor,  por gracia, por fe,  no por obras,  no por una religión,  por su eterno amor con que nos amó es que recuperamos nuestra identidad, esa canción que habla de nuestra herencia en Cristo, esa canción que nos revela los beneficios que recibimos al pasar a ser parte de la familia de Dios.

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